sábado, 20 de septiembre de 2014

Día 8º: Bratislava de nuevo en sábado.



TATRAS

6 de septiembre de 2014, sábado.


06.00
Despertador.

06.30
Cita fuera de las cabañas preparados para ir a la puerta del hotel a esperar el bus que nos sacará de las montañas. Martina acude expresamente para despedirse de nosotros a estas horas intempestivas de la madrugada: besos, abrazos, fotos… y un hasta siempre.


07.00
Puntual bus que nos desplaza en una hora de relajado viaje los 30 quilómetros que nos separan de Liptovsky Mikulas, donde cogeremos el tren a la Capital del Estado.

08.00
Liptovsky Mikulas. Disponemos de tres horas para desayunar y visitar la ciudad.

Después de callejear damos con el mejor sitio en el que podríamos haber entrado para desayunar y pasar estas horas hasta nuestro próximo tren: la “kukraren Verónika” una cafetería pastelería en la plaza del pueblo. Acompañamos con cafés las tartas que pedimos y los trozos que Martina nos ha traído esta mañana. Para más tarde preparo unos bocadillos de foie y de sobrasada con pan comprado por aquí.








11.08
Puntualmente tomamos el tren.

14.30
Bratislava. El viaje se nos ha hecho más llevadero gracias a la cerveza que sirven en el bar del tren.



 
Despedidas: Jordi T y Pau tienen pronto su vuelo y toman ya el bus que les lleva al aeropuerto. El grupo continúa desmembrándose. El resto nos vamos a la pensión Petit que tan bien nos trató hace justo una semana. Nos acoplamos Jesús, Pep y yo en nuestra habitación y el resto ocupan dos dobles. Recogemos las maletas con ropa de urbanitas que nos guardaron la semana pasada.

16.00
Nos vamos a visitar de nuevo la ciudad. La semana pasada estaba desierta ya que había alguna festividad el lunes y la población había huido el largo fin de semana. Esta vez es totalmente diferente y está a reventar de gente, probablemente por la celebración de folklore en la plaza con puestos de recuerdos y de artesanía como los encajes de bolillos.

Nos ponemos en modo turista comprando regalos para nuestros seres más allegados y hacemos una primera incursión en lo que se va cociendo sobre el escenario montado en la plaza.

Después callejeamos un poco para terminar finalmente en el Beer Palace. Allí tomamos (Grob-Style Duck “Pedal”) pato con col acida y ciruelas y “dumplings” especie de masa en forma de medallón con huevo, harina, patata y algo de carne ¿? Buenísimo. Tomamos cerveza Saris y descubrimos una nueva cerveza de dos colores, la Rezané. En realidad no es una marca de cerveza sino que significa “mezcla” o “cortada”. Es un cocktail que confecciona el barman jugando con los colores y las distintas densidades de cervezas más o menos tostadas y más o menos oscuras.







Más que satisfechos de este palacio que Martina nos recomendó, caminamos hacia el centro parando para comprar unos helados y nos empapamos bien de los bailes tradicionales de las distintas comarcas del país en la plaza donde, ahora sí, un grupo tras otro pasa por el escenario para cantar y tocar música y bailar.


22.00
Antes de recluirnos en nuestros aposentos decidimos (no todos) tomarnos la última cerveza en el restaurante donde cenamos hace una semana. Nos pilla totalmente por sorpresa el espectáculo que unas guapas y ligeras de ropa señoritas montan en el local, bailando y contorsionándose sobre la barra, por parejas, primero las morenas, luego las rubias. Causan gran sensación, tanto en los transeúntes que por allí pasean como en un chaval que las disfruta con la mirada a un metro de distancia y que porta colgados un arco y una flecha modo de bandolera. La gente toma alguna que otra foto mientras terminan su cerveza y la camarera se afana en preguntar de mesa en mesa si quieren una nueva pivo de cerveza.


23.00
Finalmente se hace realidad la retirada. Nos vamos a dormir.

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