TATRAS
5 de septiembre de 2014, viernes.
07.15
Despertador.
08.00
Desayuno en el Hotel Permon. Nos
desplazamos, bañador en mano, los 500 m. que separan nuestras cabañas del hotel
para desayunar.
Después del desayuno algunos
vamos a disfrutar del relax
y de unos cuantos largos en la piscina hasta las
12.
El pico que se adivina desdibujado al fondo es el Krivan.
A partir de esta hora comienza el spa de día entero y abandonamos la piscina. Unos para esperar unos minutos para su masaje, yo para esperar media hora y otros para esperar media hora más. El resto se va a las cabañas.
Mi masaje es de 12.30 a 13.15,
con puntualidad suiza, y me lo dan las expertas manos de una indígena del país,
que no habla más inglés que la palabra “finish” para indicar que se acabó lo
que se daba y debo salir del paraíso. Definitivamente un masaje muy
recomendable.
En las cabañas, cuando de nuevo
nos reunimos todos tras los masajes, hacemos una comida con lo que todavía nos
queda de la comida en ruta acompañándolo con las cervezas que compramos cerca.
15.00
¿Para qué esperar más? Alquilamos
unas bicicletas y casi todos nos vamos por la carretera que Martina nos
recomienda (no abierta al tráfico puesto que quizás diésemos positivo en un
control de alcoholemia de los agentes de tráfico eslovacos) hacia la cascada
Kmet’ov (kmet’ov vodopád) que queda a casi ocho quilómetros de las cabañas por
una carretera estrecha y asfaltada cerrada al tráfico. Hacemos un desnivel de
más de 400 m. Nos divertimos con las bicis algo más de dos horas.
Como actividad deportiva y lúdica que es, entre el grupo de gente que somos hay gran diversidad de implicación en el paseo en bici: hay quien no la inicia, quien hace un amago de inicio, quien la realiza parcialmente y quien la inicia y con más o menos esfuerzo, sudor y tesón la lleva a cabo hasta el final llegando incluso a prometer, en determinados momentos, que ¡nunca más! se le ocurrirá volver a coger una bicicleta.
Como actividad deportiva y lúdica que es, entre el grupo de gente que somos hay gran diversidad de implicación en el paseo en bici: hay quien no la inicia, quien hace un amago de inicio, quien la realiza parcialmente y quien la inicia y con más o menos esfuerzo, sudor y tesón la lleva a cabo hasta el final llegando incluso a prometer, en determinados momentos, que ¡nunca más! se le ocurrirá volver a coger una bicicleta.
Después de los paseos en
bicicleta que comenzamos con calor y sol y terminamos con fresco y un ligero
chispeo, disfrutamos de unos momentos de relax frente a las cabañas charlando
del evento y tomando una sabrosísima infusión.
18.00
Temprana hora para la cena pero,
ahora que esto empieza a llegar al final, ya nos acostumbramos a este horario.
En el hotel ocupamos la mesa que ya tenemos reservada para cenar y disfrutamos
de las sopas, carnes, pescados y dulces que nos ofrecen para cenar.
Hacemos entrega a una emocionada
Martina de un regalito, para agradecer tanto esfuerzo en su perfecta confección
de todos y cada uno de los detalles organizativos de este viaje y ella, a su
vez, se ofrece para ayudarnos de nuevo, si cualquiera de nosotros, en cualquier
momento, volvemos por su feudo eslovaco.
22.00
Hora de finalizar el momento spa.
Nos sumergimos de nuevo en el mundo real después de haber disfrutado durante
algo más de dos horas de piscinas, jacuzzis, saunas y baños turcos de distintos
olores, temperaturas o porcentajes de humedad, con más o menos ropa según
procediese.
Retirada a las cabañas, ya
pensando en que esto se termina y para mañana temprano tenemos que abandonar
este lugar. Hay quien ya tiene lista la mochila para salir.
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