sábado, 20 de septiembre de 2014

Día 7º: Wellness day in Permon.


TATRAS

5 de septiembre de 2014, viernes.

07.15
Despertador.

08.00
Desayuno en el Hotel Permon. Nos desplazamos, bañador en mano, los 500 m. que separan nuestras cabañas del hotel para desayunar.

Después del desayuno algunos vamos a disfrutar del relax
 y de unos cuantos largos en la piscina hasta las 12.

El pico que se adivina desdibujado al fondo es el Krivan.
 

 A partir de esta hora comienza el spa de día entero y abandonamos la piscina. Unos para esperar unos minutos para su masaje, yo para esperar media hora y otros para esperar media hora más. El resto se va a las cabañas.

Mi masaje es de 12.30 a 13.15, con puntualidad suiza, y me lo dan las expertas manos de una indígena del país, que no habla más inglés que la palabra “finish” para indicar que se acabó lo que se daba y debo salir del paraíso. Definitivamente un masaje muy recomendable.

En las cabañas, cuando de nuevo nos reunimos todos tras los masajes, hacemos una comida con lo que todavía nos queda de la comida en ruta acompañándolo con las cervezas que compramos cerca.
 







15.00
¿Para qué esperar más? Alquilamos unas bicicletas y casi todos nos vamos por la carretera que Martina nos recomienda (no abierta al tráfico puesto que quizás diésemos positivo en un control de alcoholemia de los agentes de tráfico eslovacos) hacia la cascada Kmet’ov (kmet’ov vodopád) que queda a casi ocho quilómetros de las cabañas por una carretera estrecha y asfaltada cerrada al tráfico. Hacemos un desnivel de más de 400 m. Nos divertimos con las bicis algo más de dos horas.


 Como actividad deportiva y lúdica que es, entre el grupo de gente que somos hay gran diversidad de implicación en el paseo en bici: hay quien no la inicia, quien hace un amago de inicio, quien la realiza parcialmente y quien la inicia y con más o menos esfuerzo, sudor y tesón la lleva a cabo hasta el final llegando incluso a prometer, en determinados momentos, que ¡nunca más! se le ocurrirá volver a coger una bicicleta.





















De regreso vemos el hotel desde otro ángulo.




Después de los paseos en bicicleta que comenzamos con calor y sol y terminamos con fresco y un ligero chispeo, disfrutamos de unos momentos de relax frente a las cabañas charlando del evento y tomando una sabrosísima infusión.




18.00
Temprana hora para la cena pero, ahora que esto empieza a llegar al final, ya nos acostumbramos a este horario. En el hotel ocupamos la mesa que ya tenemos reservada para cenar y disfrutamos de las sopas, carnes, pescados y dulces que nos ofrecen para cenar.
Hacemos entrega a una emocionada Martina de un regalito, para agradecer tanto esfuerzo en su perfecta confección de todos y cada uno de los detalles organizativos de este viaje y ella, a su vez, se ofrece para ayudarnos de nuevo, si cualquiera de nosotros, en cualquier momento, volvemos por su feudo eslovaco.






22.00
Hora de finalizar el momento spa. Nos sumergimos de nuevo en el mundo real después de haber disfrutado durante algo más de dos horas de piscinas, jacuzzis, saunas y baños turcos de distintos olores, temperaturas o porcentajes de humedad, con más o menos ropa según procediese.

Retirada a las cabañas, ya pensando en que esto se termina y para mañana temprano tenemos que abandonar este lugar. Hay quien ya tiene lista la mochila para salir.

Todavía nos queda sabroso TATRATEA y damos buena cuenta de él antes de retirarnos a las habitaciones. Hacemos de anfitriones de Jordi F y Olga que nos hacen una visita para ayudarnos con el brebaje y despedir el día.







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