TATRAS
3 de septiembre de 2014, miércoles.
06.30
Despertador. Hoy toca pico, pero regresaremos aquí después de la ascensión, de modo que hacemos
paquete con lo que no necesitaremos en nuestra subida y dejamos las bolsas en
una habitación reservada a tal efecto.
07.00
Desayuno.
Nos estudiamos la ruta porque
nuestra guía, Martina hoy libra. Nos ayuda mucho ver las grandes fotos que
adornan las paredes del refugio con imágenes de las rutas posibles desde aquí.
Sería muy difícil perderse porque el super sendero está híper señalizado y mega
transitada la ruta que sube al Rysy.
Salimos. A los pocos minutos tomamos el desvío (camino
azul) que asciende hacia el pico. En este cruce hay mochilas de palos y
manguera a modo de cinta para los hombros, preparadas para quien las quiera
subir al refugio Rysmi, con unas bolsas de pellet, que son pequeños cilindros
de serrín prensado, que utilizarán como combustible. A cambio ofrecen una
simbólica taza de té.
08.45
Cruce con camino rojo a 1620 m.
que ya, nos llevará directamente, primero al refugio y después al pico.
Lago Vel'ké Zabie 1921 m. y medio Mele Zabie a su derecha en la ruta al Rysy.
Me he adelantado en la subida y ya llego al refugio Rysmi, que se anunca con esta decoración.
10.00
Refugio Rysmi 2250 m. De color
gris, con grandes y numerosas contraventanas rojas y placas solares.
Al fondo, el collado que da acceso al pico.
Al fondo, el collado que da acceso al pico.
He parado lo mínimo para beber
algo y tomar un kitkat. Un
cartel informa del tiempo aproximado: una hora al Rysy.
Vista atrás desde el collado.
10.50
Pico Rysy 2499 m. n.m. Envuelto
en la niebla sin ver más allá de unos metros. No faltan las señales pintadas en
la roca para indicar el camino correcto cuando ya en la parte alta, el sendero
se hace más difícil. En la cima sólo estamos cuatro personas. No se ve nada
excepto, de vez en cuando el lago al este, con forma de punta de lanza llamado
Zmrzlé.
Piedra resbaladiza, cima diminuta, poco que ver, así que tras unos minutos desciendo y encuentro a los demás que suben. Los esperaré en el refugio Rysmi.
Piedra resbaladiza, cima diminuta, poco que ver, así que tras unos minutos desciendo y encuentro a los demás que suben. Los esperaré en el refugio Rysmi.
Allí me tomo una cerveza
mientras escucho el piano que toca una virtuosa chica. También hay una
guitarra acústica colgada en la pared. Al refugio va llegando más y más gente.
Finalmente salgo afuera a comer algo de lo que llevo en la mochila (no picnic
allowed inside) y contemplar el paisaje.
Al poco llegan mis compañeros ávidos de alimento y tras comer iniciamos bajada.
Nos cruzamos a un montañero que asciende el sendero, parando a descansar cada pocos pasos a tomar aliento, camino de su té gratis, cargado con la mochila con forma de escalera de madera llena de víveres.
Al poco llegan mis compañeros ávidos de alimento y tras comer iniciamos bajada.
Zona asistida por cadenas útiles en caso de presencia de hielo o nieve.
En su mayor parte, el camino es un agradable paseo.
Nos cruzamos a un montañero que asciende el sendero, parando a descansar cada pocos pasos a tomar aliento, camino de su té gratis, cargado con la mochila con forma de escalera de madera llena de víveres.
Y aquí tenemos a la derecha el zigzag que bajamos ayer con
el pico Ostrva a su derecha y que nos llevó al lago Popradské.
Meri estaba especialmente alegre de la excursión de hoy.
Cerca del lago y refugio Popradské, con el descenso de altitud
vuelve la vegetación y los hongos.
14.20
Llegada de nuevo al Refugio
Popradské, a punto para comer y recoger nuestras bolsas.
Degusto como ayer, sopa de ajo y
un guiso de carne de ciervo en el interior con Meri y Pau. La temperatura
invita a comer afuera y el resto acepta la invitación y come en una mesa en la
terraza exterior.
No tardamos en salir a caminar de
nuevo con las mochilas para
completar lo que nos queda por caminar hoy.
Llegaremos en una hora por camino llano a la urbanización
junto a pistas de
esquí donde se encuentra el hotel en el que dormiremos esta noche.
17.30
Llegada al hotel Toliar, junto al
lago Strbské 1347 m. n.m. Poco antes de llegar vemos los toboganes construidos
para saltos de esquí, que da vértigo sólo mirarlos. El camino era fácil, bonito
y muy transitado.
Distribución de habitaciones. Se
trata de dos apartamentos de dos habitaciones cada uno. Nosotros nos ponemos en
el que queda contiguo a recepción y nos acomodamos Jesús, Pep, Meri, Alba y yo.
Balcón corrido que compartimos todas las habitaciones de este lado. En el otro
apartamento, al otro lado se colocan los Jordis, Pau y Olga, los cuatro.
Martina, en otra habitación, ha llegado hace unas horas y gozado del spa; nos
encontramos con ella para la cena.
19.00
Bajando una altura llegamos al
restaurante. Allí hay cena, calor y jubilados.
Dos opciones: carta o buffet;
optamos por la segunda opción. Martina nos orienta sobre los platos que podemos
probar advirtiéndonos de lo que es más típico y no debemos dejar de saborear.
Después de la cena nos abrigamos y vamos a dar un paseo junto al lago hasta llegar al hotel Solisko y nos tomamos unos chupitos de licor digestivo que sientan de maravilla: nosotros transparente y seco, ellas (tatratea) de color rojo y algo más dulzón. Desde que tomo este licor no tengo nunca acidez. Jordi T y Martina toman un té que se disuelve en el agua caliente. De camino aquí pasamos por el Gran Hotel Kempinski High Tatras y admiramos el spa y el edificio en general, antiguo hospital de recuperación de enfermos que requerían el aire puro de la montaña. Por si queremos volver, para finales de septiembre queda alguna habitación doble libre por solo 900 euros.
Volveremos a ver este lago mañana cuando vayamos camino de nuestro segundo pico, el Krivan.
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