sábado, 20 de septiembre de 2014

Día 9º: Bratislava y fin.

TATRAS

7 de septiembre de 2014, domingo.

07.00
Despertador.  Dejamos preparados nuestras mochilas para recogerlas en unas horas y bajamos a desayunar.

08.00
Desayuno en la cafetería junto a Pensión Petit.


Después visitamos el Castillo de Bratislava y visitamos la exposición de fotografías “Amazing Planet” que disfrutamos más que el propio castillo.
Tomamos fotos del Danubio y de la ciudad desde esta perspectiva.







11.15
Más despedidas: Jordi F y Olga se van al aeropuerto de Bratislava y el resto esperamos el 206 ó 208, el primero que llegue para ir a la estación de autobuses.

12.00
Bus a Viena. Nos deja directamente en el aeropuerto.
Me despido de Jesús, Alba y Meri, que a las 17.15 saldrán hacia Barcelona.
Tengo un par de horas más que ellos, de modo que tomo el tren a la Capital y doy unos paseos por la Stephansplatz y su catedral y alrededores.




Regreso al aeropuerto, vuelo a la T4 de Barajas a 19.30 y a las 23.45 tomo bus desde la T4 que me lleva directamente a Albacete.

Por lo que se, cuando yo estoy tomando el avión, Pep ya está tomándose un baño en su piscina de Alcudia y el piloto que lleva a Meri, Pau y Jesús a Cataluña está ya con las maniobras de aproximación al aeropuerto de El Prat.

Día 8º: Bratislava de nuevo en sábado.



TATRAS

6 de septiembre de 2014, sábado.


06.00
Despertador.

06.30
Cita fuera de las cabañas preparados para ir a la puerta del hotel a esperar el bus que nos sacará de las montañas. Martina acude expresamente para despedirse de nosotros a estas horas intempestivas de la madrugada: besos, abrazos, fotos… y un hasta siempre.


07.00
Puntual bus que nos desplaza en una hora de relajado viaje los 30 quilómetros que nos separan de Liptovsky Mikulas, donde cogeremos el tren a la Capital del Estado.

08.00
Liptovsky Mikulas. Disponemos de tres horas para desayunar y visitar la ciudad.

Después de callejear damos con el mejor sitio en el que podríamos haber entrado para desayunar y pasar estas horas hasta nuestro próximo tren: la “kukraren Verónika” una cafetería pastelería en la plaza del pueblo. Acompañamos con cafés las tartas que pedimos y los trozos que Martina nos ha traído esta mañana. Para más tarde preparo unos bocadillos de foie y de sobrasada con pan comprado por aquí.








11.08
Puntualmente tomamos el tren.

14.30
Bratislava. El viaje se nos ha hecho más llevadero gracias a la cerveza que sirven en el bar del tren.



 
Despedidas: Jordi T y Pau tienen pronto su vuelo y toman ya el bus que les lleva al aeropuerto. El grupo continúa desmembrándose. El resto nos vamos a la pensión Petit que tan bien nos trató hace justo una semana. Nos acoplamos Jesús, Pep y yo en nuestra habitación y el resto ocupan dos dobles. Recogemos las maletas con ropa de urbanitas que nos guardaron la semana pasada.

16.00
Nos vamos a visitar de nuevo la ciudad. La semana pasada estaba desierta ya que había alguna festividad el lunes y la población había huido el largo fin de semana. Esta vez es totalmente diferente y está a reventar de gente, probablemente por la celebración de folklore en la plaza con puestos de recuerdos y de artesanía como los encajes de bolillos.

Nos ponemos en modo turista comprando regalos para nuestros seres más allegados y hacemos una primera incursión en lo que se va cociendo sobre el escenario montado en la plaza.

Después callejeamos un poco para terminar finalmente en el Beer Palace. Allí tomamos (Grob-Style Duck “Pedal”) pato con col acida y ciruelas y “dumplings” especie de masa en forma de medallón con huevo, harina, patata y algo de carne ¿? Buenísimo. Tomamos cerveza Saris y descubrimos una nueva cerveza de dos colores, la Rezané. En realidad no es una marca de cerveza sino que significa “mezcla” o “cortada”. Es un cocktail que confecciona el barman jugando con los colores y las distintas densidades de cervezas más o menos tostadas y más o menos oscuras.







Más que satisfechos de este palacio que Martina nos recomendó, caminamos hacia el centro parando para comprar unos helados y nos empapamos bien de los bailes tradicionales de las distintas comarcas del país en la plaza donde, ahora sí, un grupo tras otro pasa por el escenario para cantar y tocar música y bailar.


22.00
Antes de recluirnos en nuestros aposentos decidimos (no todos) tomarnos la última cerveza en el restaurante donde cenamos hace una semana. Nos pilla totalmente por sorpresa el espectáculo que unas guapas y ligeras de ropa señoritas montan en el local, bailando y contorsionándose sobre la barra, por parejas, primero las morenas, luego las rubias. Causan gran sensación, tanto en los transeúntes que por allí pasean como en un chaval que las disfruta con la mirada a un metro de distancia y que porta colgados un arco y una flecha modo de bandolera. La gente toma alguna que otra foto mientras terminan su cerveza y la camarera se afana en preguntar de mesa en mesa si quieren una nueva pivo de cerveza.


23.00
Finalmente se hace realidad la retirada. Nos vamos a dormir.

Día 7º: Wellness day in Permon.


TATRAS

5 de septiembre de 2014, viernes.

07.15
Despertador.

08.00
Desayuno en el Hotel Permon. Nos desplazamos, bañador en mano, los 500 m. que separan nuestras cabañas del hotel para desayunar.

Después del desayuno algunos vamos a disfrutar del relax
 y de unos cuantos largos en la piscina hasta las 12.

El pico que se adivina desdibujado al fondo es el Krivan.
 

 A partir de esta hora comienza el spa de día entero y abandonamos la piscina. Unos para esperar unos minutos para su masaje, yo para esperar media hora y otros para esperar media hora más. El resto se va a las cabañas.

Mi masaje es de 12.30 a 13.15, con puntualidad suiza, y me lo dan las expertas manos de una indígena del país, que no habla más inglés que la palabra “finish” para indicar que se acabó lo que se daba y debo salir del paraíso. Definitivamente un masaje muy recomendable.

En las cabañas, cuando de nuevo nos reunimos todos tras los masajes, hacemos una comida con lo que todavía nos queda de la comida en ruta acompañándolo con las cervezas que compramos cerca.
 







15.00
¿Para qué esperar más? Alquilamos unas bicicletas y casi todos nos vamos por la carretera que Martina nos recomienda (no abierta al tráfico puesto que quizás diésemos positivo en un control de alcoholemia de los agentes de tráfico eslovacos) hacia la cascada Kmet’ov (kmet’ov vodopád) que queda a casi ocho quilómetros de las cabañas por una carretera estrecha y asfaltada cerrada al tráfico. Hacemos un desnivel de más de 400 m. Nos divertimos con las bicis algo más de dos horas.


 Como actividad deportiva y lúdica que es, entre el grupo de gente que somos hay gran diversidad de implicación en el paseo en bici: hay quien no la inicia, quien hace un amago de inicio, quien la realiza parcialmente y quien la inicia y con más o menos esfuerzo, sudor y tesón la lleva a cabo hasta el final llegando incluso a prometer, en determinados momentos, que ¡nunca más! se le ocurrirá volver a coger una bicicleta.





















De regreso vemos el hotel desde otro ángulo.




Después de los paseos en bicicleta que comenzamos con calor y sol y terminamos con fresco y un ligero chispeo, disfrutamos de unos momentos de relax frente a las cabañas charlando del evento y tomando una sabrosísima infusión.




18.00
Temprana hora para la cena pero, ahora que esto empieza a llegar al final, ya nos acostumbramos a este horario. En el hotel ocupamos la mesa que ya tenemos reservada para cenar y disfrutamos de las sopas, carnes, pescados y dulces que nos ofrecen para cenar.
Hacemos entrega a una emocionada Martina de un regalito, para agradecer tanto esfuerzo en su perfecta confección de todos y cada uno de los detalles organizativos de este viaje y ella, a su vez, se ofrece para ayudarnos de nuevo, si cualquiera de nosotros, en cualquier momento, volvemos por su feudo eslovaco.






22.00
Hora de finalizar el momento spa. Nos sumergimos de nuevo en el mundo real después de haber disfrutado durante algo más de dos horas de piscinas, jacuzzis, saunas y baños turcos de distintos olores, temperaturas o porcentajes de humedad, con más o menos ropa según procediese.

Retirada a las cabañas, ya pensando en que esto se termina y para mañana temprano tenemos que abandonar este lugar. Hay quien ya tiene lista la mochila para salir.

Todavía nos queda sabroso TATRATEA y damos buena cuenta de él antes de retirarnos a las habitaciones. Hacemos de anfitriones de Jordi F y Olga que nos hacen una visita para ayudarnos con el brebaje y despedir el día.







Día 6º: Pico Krivan y cabañas Permon.



TATRAS

4 de septiembre de 2014, jueves.



06.30
Despertador.

07.00
Desayuno buffet en el mismo restaurante donde cenamos ayer. Tomamos una mesa esta vez más en el centro de la sala, en lugar de la de ayer, que estaba en un extremo, muy escondida donde corría poco el aire.
Allí vamos, al pico de la izquierda desde el lago que se ve abajo.

Aligeramos peso poniendo lo que no necesitamos para la ascensión en bolsas de plástico para que Martina, que muy amablemente se ha ofrecido, nos las lleve, junto con su amiga en el bus a las cabañas de madera junto al hotel donde esta noche dormiremos. Se quedan todas en nuestra habitación. Jordi T toma nota fotográfica de todas ellas que luego comparte en el grupo guasap.

Este edificio llama mi atención.


08.20
Salimos todos del hotel, pasando por el lago Strbské para tomar el camino rojo que nos llevará al Krivan. Admiramos el lago, los edificios y nos hacemos fotos. Los licores digestivos de anoche fueron aquí.



 Martina, que nos ha acompañado hasta aquí se despide de nosotros. La veremos por la tarde.



Salto de esquí.

09.40
Cruce con Lago Jamské. 1448 m. Hasta aquí un paseíto de cien metros de desnivel para ir calentando. Pasamos cerca de los toboganes para salto de esquí al inicio. Después ha sido una pista fácil. Y ahora hay un cruce con un camino que comienza a ascender a la derecha antes de un puente. Si hubiéramos seguido unos metros habríamos contemplado el lago. Tenemos la opción de buscar fotos de este lago en la web, que todo lo sabe.



 
Parada de avituallamiento y continuamos, esta vez por el camino con marcas azules que nos llevará al pico. Varios grupos de gente vamos subiendo a la vez y nos vamos adelantando unos a otros a medida que vamos haciendo paradas para tomar algo o adaptar la vestimenta a las circunstancias. Hace un día soleado y la gente no deja pasar una ocasión así.



Llanura a nuesta espalda.

Grandes adoquines de granito.




11.20
Cruce 2140 m. que, de regreso tomaremos para descender por otro camino.  Hace rato que vemos el pico, pero desde aquí distinguimos el itinerario a tomar, pasando primero por el “Little Krivan” y después descender un poco a un pequeño collado para subir de nuevo hasta la cima. Hasta aquí el camino nos eleva pisando cómodamente las losas de granito.


A mi espalda el abarrotado camino que lleva al pico desde el pequeño Krivan.


Paso divertido.

12.20
Pico Krivan. 2495 m. Alba, Jordi F y yo… y otros miles de polacos y eslovacos llegamos a la cima. Hemos pasado por alguna zona algo compleja donde usar las manos, que ha hecho la ascensión más divertida, si cabe cediendo el paso a quien ya bajaba en unas ocasiones o pasando mientras nos lo cedían en otras. Camino pisadísimo con las losas de granito a modo de escalera y, como no, con su señalización con pintura en la piedra.



  
Hoy sí tenemos buena visibilidad y permanecemos una hora hasta que bajamos después de comer, beber, admirar la zona y tomar fotos.



Allá al este tenemos el Rysy y el refugio Rysmi.
 

Más cerca.

13.35
Inicio de bajada. Me han dejado unos prismáticos y he estado contemplando y haciendo fotos al Rysy y al refugio Rysmi. Ayer, por allí la visibilidad era muy diferente…

14.30
Cruce a 2140 m. Nos reencontramos con Meri y Pau. Tomamos agua del hilillo de agua que resbala por lo que en primavera debe ser un arroyo de las laderas sur del Krivan.

14.45
Continuamos a partir de aquí por el sendero señalizado con color verde y que parte hacia el oeste, abandonando el camino azul que transitábamos hasta ahora.


Miramos hacia atrás y, ahora sí que el pico se parece al de la moneda eslovaca de 2 céntimos de euro.






17.00
Aparcamiento Try Studnicki a 1140 m. n.m. en la carretera 537.
Ha sido una larga bajada con un par de paradas de reagrupamiento, rehidratación (sobre todo Jesús, que hidrata el interior de su mochila) descanso y avituallamiento. Sendero marcadísimo que serpentea entre los pinos enanos que cubren la ladera.


Después pasamos por una zona más de devastación del huracán de 2004 con los troncos tronchados y de vez en cuando alguno superviviente y algo más abajo los laterales del camino están plagados de zarzas cuyas moras sacian nuestro apetito.







También nos desviamos unos metros para ver una placa y monumento en honor a los caídos por estas laderas el 14 de enero del 1945.



Un cartel nos anuncia que este sendero que hemos descendido queda cerrado para preservar el medio natural del 1 de noviembre al 15 de junio.
Esperamos al bus que nos acercará los cinco quilómetros que nos separan del cruce de las cabañas donde Martina nos espera. En una caseta de madera, un señor se ocupa de cobrar lo que cuesta utilizar el uso del aparcamiento y vende mapas topográficos y postales.

17.30
Llega el bus y nos vamos.

18.30
Entramos en el Hotel Permon. El bus nos ha dejado en el cruce y hemos caminado algo más de media hora por la carretera que serpentea unos quilómetros hasta aquí. Nos quedamos en unas cabañas que hay a 500 metros del hotel, pero, de momento vamos a  tomarnos la merecida cena.

19.00
Cena. Hemos dejado las mochilas en una habitación mientras tanto y nos hemos aseado mínimamente. La ducha vendrá más tarde. Ocupamos una mesa al fondo.



Antes de irnos a las cabañas, quien quiera mañana un masaje debe decirlo ahora. Nos informamos de calidad, precios y disponibilidad de horarios y reservamos para darnos un masaje de cuerpo entero, todos menos Pep y ninguna excepto Olga.



Después nos vamos a las cabañas, construidas al más tradicional estilo eslovaco, que ocuparemos los próximos dos días. Nos duchamos y en espontánea reunión, nos reunimos a platicar sobre la jornada en la cabaña que ocupamos Jesús en su súper suite, Pep y yo en otra habitación y Alba y Meri en el piso de arriba y a degustar el Tatratea (delicioso brebaje donde los haya ¡vive Dios!) que aporta Martina.