TATRAS
2 de septiembre de 2014, martes.
07.00
Arriba todos.
07.30
Desayuno buffet. Pan rebozado en
huevo, cereales, fruta, café, té, fiambres, quesos…
08.45
Salida con niebla que pronto va
desapareciendo.
11.30
Rodeados de la gran espesura de pinos enanos de porte arbustivo (pinus mugo).
11.30
Sliezsky Dom 1670 m n.m. Gran
edificio al que también se accede por carretera.
El cielo no se ve azul: una capa de nubes podría hacernos pensar que no necesitamos ponernos crema protectora solar.
Junto al edificio se encuentra el lago Velické frente al que comemos de la "comida de ataque" que acarreamos sin poder contemplar las montañas que se adivinan más allá del lago porque las nubes las tapan; pero que no cunda el pánico: aquí tenemos una postal con una imagen de lo que veríamos:
Después de comer y unas cuantas fotos estamos un rato en la terraza al otro lado del edificio junto al bar, esta vez mirando valle abajo, tomando UN café.
Un selfie con Martina minutos antes de continuar la marcha.
El cielo no se ve azul: una capa de nubes podría hacernos pensar que no necesitamos ponernos crema protectora solar.
Junto al edificio se encuentra el lago Velické frente al que comemos de la "comida de ataque" que acarreamos sin poder contemplar las montañas que se adivinan más allá del lago porque las nubes las tapan; pero que no cunda el pánico: aquí tenemos una postal con una imagen de lo que veríamos:
Lectura de pensamiento junto al lago Velické.
Ahora, de frente.
Ahora, sacando pecho y con flash.
Después de comer y unas cuantas fotos estamos un rato en la terraza al otro lado del edificio junto al bar, esta vez mirando valle abajo, tomando UN café.
Un selfie con Martina minutos antes de continuar la marcha.
12.30
Continuamos caminando. El sol va
apareciendo tímidamente; la temperatura, ideal para caminar.
13.50
Precioso lago Batizovské 1884 m n.m. Nos
distribuimos sobre varias rocas de granito para descansar y tomar algo. Hay
quien se refresca los pies sumergiéndolos en el agua del lago.
14.30
Tras algo más de media hora de
relax en el lago continuamos.
16.25
Parada para contemplar y
fotografiar rebecos a nuestra derecha, en lo alto. Controlan nuestros movimientos y caminan
lentamente hacia el oeste.
Éste es un camino empedrado de
losas de granito que se abre paso entre los pinos enanos que, a modo de
arbustos, tienen toda la ladera colonizada. Vamos contemplando en nuestro
camino las nubes a nuestra izquierda, al sur. Allá abajo, en el valle las nubes
que no han llegado a elevarse tanto como para taparnos y las vemos como se ven
cuando volamos en un avión.
17.00
Collado llamado, tal vez, Sedlo pod
Ostrvou, 1966 m., junto al Pico Ostrva 1978 m., que ascendemos sin dificultad.
A la derecha queda el pico Tupa de 2285 m. pero lo dejamos para otra ocasión. Nos hacemos unas fotos en el collado y emprendemos el descenso zigzagueante del día, hacia el refugio que vemos allá abajo junto al lago, escondido en la niebla y dejándose ver ligeramente.
En el collado, antes de "el gran descenso" al lago Popradské.
A la derecha queda el pico Tupa de 2285 m. pero lo dejamos para otra ocasión. Nos hacemos unas fotos en el collado y emprendemos el descenso zigzagueante del día, hacia el refugio que vemos allá abajo junto al lago, escondido en la niebla y dejándose ver ligeramente.
En el collado, antes de "el gran descenso" al lago Popradské.
En el collado las nubes apenas dejaban ver el refugio junto al lago.
Ahora se ve mejor.
La bajada de los casi 500 metros
nos lleva unos 45 minutos. Ahora estamos junto al lago Popradské, haciendo
algún que otro estiramiento porque la caminata del día ha terminado. Contemplamos un perro con mochila y, al otro
lado del lago, el refugio donde pasaremos la noche.
La distribución de habitaciones
da poco juego: una gran habitación con cuatro literas donde nos instalamos.
Grandes pasillos dan acceso a las habitaciones. Una de las puertas son los
servicios, otra las duchas. La de hombres es una gran habitación con varias
duchas, tipo gimnasio.
19.30
Cena. Pasamos con bandeja a por
los platos a elegir entre varias sopas y platos más contundentes. Elijo una
exquisita sopa de ajo y pollo con bolas de arroz blanco y verduras. Todo regado
con exquisita cerveza.
Más tarde pedimos, bajo prenda de
cinco euros, una baraja, pero nos resulta tan extraña que cuando la miramos y
remiramos tratando de adivinar cuál es sota y cuál es rey y cuáles son los
palos, perdemos –tampoco había muchas- las ganas de jugar a algo, así que la
devolvemos y poco antes de las nueve y media comienza el trasiego hacia el
dormitorio.
Mañana nos espera el Pico Rysy.
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